Pues sí, hoy he vivido mi primer día de trabajo en Inglaterra!
La verdad es que para lo inquieta que estaba, no ha sido para tanto. Y eso que la cosa no pintaba muy bien al llegar a la empresa. Justo cuando más serena y concentrada debía estar, un dolor de cabeza tremendo me traía por la calle de la amargura, efectos secundarios de la terrible borrachera del sábado que aún me tiene hecha polvo. Además tenía que poner mucha más atención de lo habitual porque todos me hablaban en inglés sin contemplaciones, deprisa, asumiéndome capaz de seguir conversaciones complicadas en este idioma. Aquí, en el ambiente laboral, no hay amigos ni favores, si vales, vales, y si no... Ya lo esperaba, por supuesto, pero esperaba también estar bien dispuesta cuando llegara el momento, descansada y pletórica de fuerzas, no mareada y físicamente machacada como estaba por la mañana.
Afortunadamente, gracias al paracetamol y mi capacidad natural de recuperación, a lo largo de la mañana fuí mejorando, encontrándome físicamente mejor y también más suelta con el idioma y el trabajo. A mediodía, cuando os escribí la crónica de mi alcohólico fin de semana, ya me encontraba casi bien, y por la tarde ha sido coser y cantar. Bueno, casi, que las dificultades idiomáticas me va a costar mucho superarlas. Todas las personas con las que había practicado inglés hasta ahora me hablaban despacio y marcando las palabras, pero claro, eso se acabó, ahora debo coger al vuelo todo lo que me dicen usando expresiones hechas que no conozco, jergas propias, etc. Y eso con un lío de acentos, que si escocés que si australiano, que si no sé de dónde, que en esta empresa, al ser del sector turístico, trabajamos gente de todos los rincones del planeta.
Para ira trabajar decidí ponerme algo que no fuera demasiado formal pero tampoco excesivamente casual. Opté por este vestido de mercadillo que da el pego al ser oscuro, combinado con un cardigan de H&M. Las medias y botas negras le dan el toque de seriedad y el color azul del cardigan el punto de color para que no se convierta en un disfraz de viuda siciliana. Os muestro en detalle el pin que me puse en el cardigan y que me regaló mi cuñada para que me diera suerte. ¡Es muy bonito!


Ah, y aquí os dejo además una foto de mi nueva jefa, Victoria. Disculpad que sea de peor calidad, por razones evidentes, la hice con el móvil estando ella en un rincón de su despacho. En fin, solo deseo que mañana todo vaya mejor que hoy...


ma_serendipity
11 nov 2009 | 01:24 PM
Muchas gracias por tu comentario en mi blog.
La verdad es que esta resignación me ha parecido tremendamente triste y he llegado a ella después de pasarlo muy mal. Espero algún día pensar como tú, dar al traste con todo lo que digo y enamorarme locamente, estúpidamente, y que me gusten las mariposas, y no tener miedo a llorar si es el precio que hay que pagar por intentar encontrar a alguien...
Me da una envidia horrible saber que estás en Inglaterra, que eres feliz... pero envidia sana. Así que de vez en cuando me leeré tu blog para acordarme de que a veces la vida, funciona, y a veces, nos da lo que merecemos.
Mil gracias!