La semana que viene empezaré a trabajar. Hace justo un rato me lo han confirmado, y estoy nerviosa, porque, aunque tengo buen nivel de inglés (al menos bueno para lo que se estila en España), nunca lo he utilizado para trabajar, y claro, no es lo mismo saber indicarle a un guiri dónde está una estación de tren que pasarte ocho horas al día hablando con compañeros y clientes "in english" utlizando además términos técnicos y vocabulario profesional. ¡Estoy nerviosa, lo reconozco! Pero bueno, eso será la semana que viene.

De momento trato de adaptarme a este país y sobre todo a mi nueva condición de mujer casada con casa propia que atender. Me dedico estos días que puedo a decorar mi casa, a tratar de tener todos los detalles en su sitio, o al menos los más posibles, que luego cuando estemos los dos trabajando perdidos en la rutina de los días será mucho más difícil. Y me dedico a mi marido, claro. La luna de miel ha acabado oficialmente, pero no perdemos ocasión de prolongarla jajaja...

El otoño avanza, hace ya algo más de frio. A partir de la semana que viene tendré que vestir algo más seria y formal para trabajar. De momento me permito seguir siendo terriblemente "casual"