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La Coctelera

20 Noviembre 2009

Hola amigas!! Hoy os mostraré una pequeña muestra de estilos diversos.

En primer lugar quiero hablaros de alguien del trabajo, alguien muy especial en todos los sentidos. Parece ser que, hace mucho tiempo, fue un chico francés llamado Serge. Ahora, sin embargo, es una chica inglesa llamada Saskia. Toda una mujer a todos los efectos. Anatómicamente, por estar operada para que su sexo físico se corresponda con el mental. Psicológica y estéticamente, por su tremenda feminedidad reflejada en un estilo marcadamente "girlie" y algo retro. Aquí la tenéis, por ejemplo, tal como iba hoy.

 

Y aquí otro ejemplo, quizás aún más girlie con la blusita y el pelo suelto, de ayer mismo.

Por otra parte, después del trabajo, he ido a pasar un buen rato en casa de Vita, de quien os hablé el pasado fin de semana. Su lucha sin desfallecimientos contra la enfermedad denota un fuertísimo carácter, también reflejado en su estilo particular y personal, alejado de modas y códigos estéticos al uso. Si el pasado lunes os mostraba el original atuendo que había lucido el domingo, hoy me la encontré de esta guisa. La capa de lana es hecha a mano por ella misma, que entretiene buena parte de sus horas en elaborar muchas de las prendas que luego se pone. Como véis, sigue usando también hoy calcetines altos con falda, quizás el único punto en que no estaríamos de acuerdo... A ella le queda bien, realmente, pero como digamos concepto es que no me gusta absolutamente nada!

¿Y yo? Hoy elegí un conjunto algo desencajado, en tonos oscuros. Digo desencajado porque la falda y la chaqueta, casi casi un traje, aunque son piezas sueltas, son quizás demasiado formales para combinar con el sueter de rayas. En todo caso, el conjunto me gustó. Para dar algo de color, esas medias moradas, que me encantan.

Aqií tenéis un detalle de las medias, que según bajo qué luz parecen más rosas que moradas, aunque son de este último color.

Espero vuestras opiniones, ¡Que paséis un buen fin de semana!

19 Noviembre 2009

Desde que nos instalamos aquí, hace escasamente mes y medio, una asistenta viene cada dos días a ayudar en las tareas de la casa. De hecho, más que ayudar, reconozco que las hace ella, al menos las más pesadas.

Yo al principio era muy reticente a que una extraña se encargara de estas labores, no estoy acostumbrada porque en casa de mis padres nunca había tenido asistenta. Claro que mi madre era ama de casa (Lo que aquí llaman SHAM, Stay-At-Home-Mom) y podía encargarse sin problemas de las tareas domésticas. Teniendo que trabajar los dos fuera, no es ni mucho menos lo mismo. Asumido eso, y siendo además la persona que venía a hacer estas tareas conocida tanto de la madre como de la hermana de mi marido, en cuyas casas también trabaja, tuve que rendirme a la evidencia de que me iba a ser muy necesaria.

Gabriella me ha sorprendido muy gratamente en todos los sentidos. Es una dominicana madura (No diré su edad exacta, que es coqueta y no le gusta, pero digamos que pasa de los 55), que sin embargo se conserva estupendamente, fuerte y en buena forma física, y además con una estupenda figura, pues aunque tiene algo de sobrepesa, no estaba más delgada de joven, siempre ha sido de constitución ancha, como queda patente en las fotos de su juventud donde os aseguro que no está mejor que ahora.

Pero sobre todo es una mujer elegante que sabe vestirse magníficamente. A una enamorada de la moda y la imagen como yo, esto le llega rápidamente al corazón! Trabajando, por razones evidentes y obvias, Gabriella llevará una bata cualquiera, un delantal viejo o un chandal de mercadillo. Pero en cuanto acabe su faena, una breve sesión de aseo y maquillaje, un cambio de ropa, y la asistenta se convertirá en una elegante dama que podría ir a cualquier acto social de la jet set sin desentonar. Para muestra, aquí os dejo dos botones.

Los mismos conjuntos, sin chaqueta.

¿Es o no es una mujer atractiva y elegante? Claro que sí!! De hecho (Aunque esto no sé si debiera contarlo) viuda desde hace tres años, cuando su marido murió en un accidente laboral, Gabriella es una auténtica rompecorazones que, libre como el viento, cambia frecuentemente de novio, y... todos los encuentra muuucho más jóvenes que ella... (Sí, lo digo con un puntito de envidia) En fin, que disfrute de la buena vida, ella que puede permitírselo!

18 Noviembre 2009

En la mayoría de empresas donde se mantiene la costumbre, el "casual day" o día informal en que se reduce la actividad empresarial y sobre todo las visitas, y por tanto los trabajadores pueden vestir más relajadamente, permitiéndose por ejemplo vaqueros o camisetas que otros días no se permitirían, suele ser un día fijo a la semana, y particularmente el viernes.

En mi empresa sin embargo esto no es así, el "casual day" varía en función de las expectativas de trabajo y de las reuniones y citas programadas. Hay semanas en que no toca ningún día informal y hay otras en que hacemos dos días informales seguidos por estar dedicados a hacer, es un decir, inventario o ajustes técnicos, y no estar programada la visita a nuestras instalaciones de nadie externo a ellas.

Hoy miércoles tocaba "casual day", y he aprovechado para ponerme la falda tejana. Para dar un toque de cierta distinción a un conjunto que si hubiera llevado otra cosa hubiera quedado demasiado campestre, he usado este cardigan negro asimétrico de Banana Republic. Las botas negras son también de Banana Republic.

Aquí en detalle el collar y el nudo que abrocha el cardigan sobre la camiseta azul.

El conjunto que hoy me ha gustado mucho, aunque no creo que cumpliera con el "causal day", es el de mi jefa, Victoria, aquí posando de nuevo para mí en el ya conocido rincón de su despacho. Me encanta su atrevida combinación de prendas y colores tan aparentemente heterogéneos que a priori podríamos pensar que no pegarían ni con cola, y que sin embargo forman un conjunto original y llamativo.

18 Noviembre 2009

Versatilidad

18 nov 09 Autor: Xisca

Si una característica busco especialmente en cada prenda que compro, es que sea versátil, que me sirva para más de una situación y más de una época, bien sola bien combinada con otras. Mis limitaciones de espacio y sobre todo de presupuesto me han enseñado a buscar el máximo aprovechamiento posible en cada cosa que compro. Y si algo puede decirse del vestido que he llevado hoy martes es precisamente eso, que es versátil.

Aunque parece veraniego, en realidad es más grueso de lo que aparenta, y de hecho no lo usaba nunca en verano porque me daba mucho calor. Claro que habrá que esperar al verano inglés... Aquí tenéis el vestido, a cuerpo.

Si se le añade una chaqueta, es ideal para el otoño. En esta forma es como más lo he usado hasta ahora.

El vestido admite también un uso más invernal, siempre que se combine con otra prenda de más abrigo como esta gabardina. Así es como me lo he puesto hoy, día lluvioso y destemplado.

Como véis, combinándolo adecuadamente, es un vestido que se puede usar en prácticamente todas las épocas del año excepto en pleno verano y en lo más crudo del invierno.

Por cierto, merece especial mención el collar que suelo combinar con este vestido, y que es éste

18 Noviembre 2009

Niñas buenas

18 nov 09 Autor: Xisca

El lunes, por una de estas extrañas casualidades que tiene la vida, había quedado con mi cuñada para dar un paseo y charlar al salir del trabajo, y cuando nos encontramos nos reímos de buena gana: Tanto ella como yo nos habíamos vestido de "niñas buenas", sin ponernos de acuerdo en absoluto para ello. Será por compensar los excesos alcohólicos del fin de semana (Según me contó, ella también acabó bastante perjudicada el sábado por la noche) Y aquí la tenéis en cambio el lunes por la tarde, como recién salida de un internado suizo, con ese jerseycito de rombos, la diadema y las botitas... monísima!!

A mí por mi parte me dio una especie de ataque de nostalgia romántica

En detalle la combinación de camiseta, blusa y rebeca, todo en blanco inmaculado

Y los zapatos rojos, que me encantan...

16 Noviembre 2009

Fin de semana, borrachera

16 nov 09 Autor: Xisca

Me preocupa, la verdad, que este fin de semana me haya pasado lo mismo. Es cierto que, aunque nunca he sido precisamente abstemia, aquí en Inglaterra la gente bebe mucho más y con mucha mayor asiduidad de lo que yo estaba acostumbrada en España, al menos en mi círculo familiar y de amistad. También es cierto que no estoy nada habituada a los licores fuertes, que apenas bebía cava, vino y cerveza, y si me apuráis algún vodka con lima ocasionalmente cuando salía. Aquí en cambio, una tranquila tarde de domingo como ayer, tras la sobremesa, se convierte en un incesante trasiego de licores diversos, sobre todo whisky, vodka y ginebra.

Hombres y mujeres beben muchísimo, hasta perder el control de sí mismos, y esta ebriedad digamos social está aceptada sin más como una consecuencia lógica de las veladas alcohólicas entre amigos. Se pueden reir más o menos del primero o primera que cae al suelo inconsciente, pero al final todos acaban igual, o en el suelo durmiendo la borrachera, o peor aún, yéndose a su casa sin ser capaces ni de recordar  la dirección.

Ayer hice un esfuerzo por tratar, educadamente, de rechazar los licores que me ofrecían, pero mi resistencia duró poco, porque lo pidiera o no mi vaso siempre estaba lleno, y los brindis eran contínuos. Ya durante la comida habíamos cometido un exceso estúpido. Con la excusa de que la actriz Liz Hurley había dicho en una entrevista que el secreto de su envidiable figura era no beber vino ni cerveza, solo vodka, se había servido la comida con vodka en vez de vino. Así que cuando llegamos a los postres ya me sentía bastante mareada. Me sorprendió que hasta Vita, a pesar de su fuertísima medicación, bebiera más de la cuenta. Cuando ya llevaba no sé cuantas copas encima, marché al baño, pues tenía el estómago revuelto, y ya no atiné a volver al salón. Me desmayé en algún pasillo, no recuerdo bien dónde.

Cuando desperté, Vita estaba a mi lado, poniéndome paños de agua helada en la frente. Su marido me había encontrado desvanecida, y entre él y mi marido (entre los dos porque estaban ambos tan ebrios que no podía uno solo) me llevaron a uno de los dormitorios. Después, Vita me había dejado en ropa interior, porque mi ropa tenía restos de vómito con el consiguiente hedor, y se había encargado de cuidarme. Os juro que casi me pongo a llorar. Me incorporé en la cama como si tuviera un resorte en la espalda y le grité que parara, que era ella la que estaba para que la cuidaran. Vita sonrió con la sonrisa más dulce que he visto, y me dijo que no le importaba hacer de enfermera, que solo esperaba que cuando lo necesitara alguien hiciera lo mismo con ella. Acabamos las dos abrazadas llorando. Por cierto que el conjunto que acabó oliendo a mis vómitos en el cubo de la ropa sucia de Vita era éste. Un vestido negro con medias negras y para dar un toque de color una corbata de mi marido haciendo de cinturón, más o menos a juego con el bolso y los zapatos. No creo que vuelva a ponérmelo, por muy lavado que esté, creo que siempre que me lo ponga me va a recordar el nauseabundo olor que ayer desprendía en el suelo de aquella habitación.

Después, ya en casa, donde llegué con ropa prestada por Vita, le comenté a mi marido que no quería que esto se acabara convirtiendo en norma, que era la segunda vez que bebía hasta perder el sentido en una reunión con sus amigos, y que si era su idea de la diversión, desde luego no lo era la mía, no al menos el tipo de diversión al que yo estaba acostumbrada. Me dijo que me comprendía, no sé si porque realmente era así o para que me callara y no siguiera dándole vueltas. Por lo que él me cuenta, en su círculo profesional, familiar y de amistades, el binomio fin de semana - borrachera es tan habitual que no sé si seré capaz de romperlo...

16 Noviembre 2009

Hay que tener coraje

16 nov 09 Autor: Xisca

Hola de nuevo!! Tal y como os comentaba en mi artículo del viernes, el sábado me tocó trabajar, y casi trabajo doble por el que había quedado sin hacer del viernes y el que nos tuvimos que sacar de encima para poner todo en orden una vez "limpiado" y reiniciado el sistema, y ayer domingo fuí con mi marido al campo, a una de esas casas de película a la que acudimos un buen número de amigos invitados.

La dueña de la casa, la llamaré Vita, me impresionó profundamente. Es una muje joven, de 44 años, madre de dos hijos aún pequeños, que lleva casi un año luchando contra el cáncer. Lejos de hundirse al saber la noticia, desde el primer momento tuvo claro que iba a superarlo, o cuando menos luchar todo lo posible por lograrlo, sin decaer ni permitirse desánimos, sin cargar el peso de su problema en los demás, aún aceptando ayuda, lógicamente, porque la situación es muy dura para que nadie, ni ella, la supere sola, y lo que para mí es más impresionante aún, sin hacer dejación ninguna de sus tareas de esposa y madre, encargándose ella de todo como antes, y con ánimo de seguir haciéndolo todo el tiempo que sea posible. Me parece increíble que con sesiones de quimioterapia y radioterapia a cuestas, en las que obviamente debe descansar, en cuanto se siente físicamente capaz, muchísimo antes de lo que los médicos le permitirían, si les hiciera caso, se levanta de la cama y vuelve a tomar las riendas de la familia. Dice que el trabajo y las responsabilidades, aunque la agoten físicamente, le dan el motivo básico de seguir adelante, de no dejarse vencer. Como pongo en el título de este artículo, hay que tener coraje.

También a nivel estético se refleja su fuerte y particular personalidad. Lejos de seguir modas prefabricadas y tendencias generales, le gusta poner su propio toque en la ropa que viste, tener un sello particular y único. Por ejemplo, éste es el conjunto que llevaba ayer para recibirnos en su casa y para cumplir una de sus rutinas indispensables, un largo e indispensable paseo matutino en el que ayer la acompañé.

Y éste el detalle no se bien si de rareza o de genio o una mezcla curiosa de ambos. ¿Pensábais que eran botas? Pues no, son calcetines...

13 Noviembre 2009

Hoy es viernes y por tanto día laborable, pero no he ido a trabajar. En realidad, nadie en la empresa ha ido hoy, a excepción de los técnicos y responsables de Sistemas y de algún que otro experto informático externo que han contratado. Ayer mi empresa sufrió un ataque informático en toda regla que bloqueó absolutamente la red informática, no podíamos trabajar ni hacer nada, ni tan siquiera acceder a internet para leer nuestros correos personales. Hasta tal punto llegó el bloqueo que los jefes decidieron dedicar este viernes a evaluar daños y  "limpiar" los sistemas, advirtièndonos que con toda probabilidad habríamos de ir a trabajar el sábado para hacer las tareas que no podemos realizar hoy. Aunque finalmente todos la acataron, fueron muchas y sonoras las protestas contra esta decisión. Yo desde luego no alcé para nada la voz, que al fin y al cabo llevo apenas una semana aquí como para ya destacarme.

Aprovecharé pues hoy para hacer todas las tareas que en principio pensaba hacer el sábado, que no son pocas, y mañana a trabajar en un turno sin horario, hasta acabar lo pendiente y dejarlo todo como si no hubiera pasado nada. Eso, si logran arreglar el desaguisado técnico. Parece ser que no es la primera vez que la empresa sufre este tipo de ataques, bien organizados y técnicamente muy complejos. Piensan que solo un empleado o ex-empleado puede conocer tan bien nuestros programas y equipos como para entrar a gusto y gana burlando la seguridad. ¡Menos mal que yo por novata no estoy en la lista de sospechosos!

Os enseño según costumbre el conjunto que llevo puesto hoy, seriote, sí, pero que me gusta mucho. Las fotos me las acaba de hacer mi cuñada en su casa, que ella no trabaja hasta esta tarde y hoy dedicamos la mañana a compras y actividades para nuestras respectivas casas...

Un detalle de la chaqueta, el cinturón y el colgante "artesanal"

Y otro detalle, esta vez de la falda, las medias grises y los zapatos marrones. He oído comentarios a favor y en contra de esta combinación, que parece que no admite término medio: Hay a quien le encanta, y hay a quien le parece aberrante. ¿Qué opináis? ¿Es acertada la combinación? ¿Me queda bien?

Con esta mini encuesta me despido hasta el lunes, que mañana como he comentaro lo más probable es que tenga que ir a trabajar, y el domingo voy al campo con mi marido, que teníamos ya prevista hace tiempo la excursión y eso es sagrado. ¡Pasadlo bien y sed felices!